La grieta de Colonia Caroya en la basura

La grieta de Colonia Caroya en la basura

En Colonia Caroya el sistema de recolección de residuos atraviesa un momento de transformación profunda. Mientras la zona urbana consolida su Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) bajo la premisa de "recolectar menos y recuperar más", la zona rural reclama un equilibrio que el actual sistema aún no logra garantizar.

El análisis de la situación revela que, pese a los avances tecnológicos y logísticos, persisten debilidades estructurales que un proyecto de ordenanza presentado por el bloque Unidos Podemos en el año 2024 busca subsanar en beneficio directo del vecino.

Las grietas del sistema actual

Una de las debilidades más críticas del modelo vigente es la falta de eficiencia en la separación en origen. Según datos de la planta de tratamiento de Tronco Pozo, el 45% de lo que se entierra diariamente es basura orgánica que podría haber sido compostada en los hogares.

Esta saturación innecesaria acorta drásticamente la vida útil de las fosas de enterramiento, obligando al municipio a inversiones constantes en infraestructura, como la fosa de 3,000 m² con geomembrana inaugurada recientemente para evitar la contaminación del suelo.

Por otro lado, existe una marcada asimetría entre el centro y la periferia. Mientras que el área urbana cuenta con horarios segmentados de recolección diaria y diferenciada (secos los miércoles), los vecinos de la zona rural han denunciado durante años una prestación insuficiente.

Esta situación ha derivado en la proliferación de basurales clandestinos a cielo abierto cerca de las propiedades rurales, lo que pone en riesgo el equilibrio ambiental y la salud de las familias.

La respuesta: El Proyecto de Ordenanza “Gestión Integral de Residuos domiciliarios en Zona Rural”

El proyecto de ordenanza presentado en 2024, hace dos años sin ser tratado, surge como la pieza que falta para completar el rompecabezas de la recolección de residuos. Su principal aporte es la institucionalización del servicio en el sector rural de la ciudad, obligando a la Secretaría de Servicios Públicos a adaptar la metodología y frecuencia de recolección a la geografía específica de la zona.

A diferencia del esquema actual, el proyecto introduce figuras legales claras:

Clasificación de Generadores: Distingue entre generadores individuales y "especiales" (comercios o industrias), exigiendo a estos últimos programas de gestión específicos para que su volumen de desechos no colapse el sistema vecinal.

Fondo de Restauración Ambiental: El proyecto propone que lo recaudado por multas, que podrían llegar a los 200 sueldos mínimos, se destine exclusivamente a la protección y restauración ambiental de la ciudad.

¿En qué se beneficia el vecino?

Para el habitante de Colonia Caroya, la aprobación de este marco legal significaría una mejora tangible en su calidad de vida. El vecino rural dejaría de convivir con basurales improvisados y contaría con un cronograma previsible, similar al que hoy disfrutan barrios del sector urbano.

Además, la mayor fiscalización sobre los "puntos verdes" y el endurecimiento de sanciones por incumplimiento de horarios busca erradicar las "situaciones irregulares" que podrían estar saturando la línea de WhatsApp de Atención Ciudadana.

En definitiva, el proyecto busca que la ciudadanía trabaje en conjunto y lograr un ambiente sano y equilibrado.